María y yo

“Cuando voy con ella parece Madonna. Todo el mundo la mira”, nos confiesa el padre de María. Miguel Gallardo dibuja sin parar, parece su vía de escape. Nació María (niña con espectro autista) y cuando vio que algo no iba bien, dejó un buen tiempo de pintar.

“Me pone triste cómo la mira alguna gente, como si fuéramos extraterrestres. Pero me da igual, ya me he acostumbrado. Tanto que, hasta algunas veces me dan ganas de gritar como hace ella”.

María es una afortunada pues tiene unos padres que se desviven por ella. Y lo sabe, porque lo refleja en su sonrisa de felicidad casi constante.

“Si yo hubiera sabido que a los 14 años iba a ser así de feliz, q iba a andar, a hablar, a sonreir, a relacionarse a su manera -comenta su madre-, no hubiera sufrido tanto”.

Su padre le dibuja a todos sus amigos, familiares, no familiares, conocidos… Y María lo guarda y juega con ello, como con la arena de la playa, su juego favorito. María no echa de menos y su padre espera que no sufra por ello. María recorta papelitos y, a veces, canta las canciones que le canta su padre.

Excelente guión, fabuloso documental, extraordinario. Una forma natural y cuidadísima manera de reflejar la convivencia de una persona queridísima con autismo en la familia. No le falta detalle. Incluso se hace corta. Queremos más.

Gracias, señor director, por fijarte en el mundo que a otros no les interesan y acercarte a la vida de esta familia de forma tan discreta.

Muy recomendable, tanto como sus dibujos del comic en el que está basada la historia de la película.

 SINOPSIS:

María, una adolescente autista, vive con su madre en Canarias. En Barcelona, a 3000 km, vive su padre, Miguel Gallardo. A veces Miguel lleva a María de vacaciones a un resort del Sur de Gran Canaria. Durante uno de esos viajes, se muestra cómo es la convivencia con una persona con discapacidad.

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2 pensamientos en “María y yo

  1. Jorgeton dice:

    ¿Umm, puedo postear aquí sin loguear?

  2. Jorgeton dice:

    Yeah, ¡¡sí puedo postear!!. Soy George, prima. Vi María y Yo, hará ahora como cosa de un año. La pillamos recién empezada, zappeando, de casualidad, una de esas noches que no tienes nada que hacer. En seguida me di cuenta de que ahí había algo, y no me equivoqué. Me encantó. Me pareció tierna y esperanzadora, y, a raíz de verla, le regalé a mi chica la novela gráfica. Habiéndola leído, me parece que la película es, si cabe, mejor que la obra original. Esa escena de María mirando la arena en la playa… O cuando padre e hija comparten bañito en la piscina… Son momentos de una naturalidad irrefutable, que sólo pueden ser protagonizados por una persona a la que le es totalmente indiferente la presencia de las cámaras.

    Cuando termina la película, es como si ya conociésemos a María, y nos hubiésemos hecho todos amigos de ella. Una maravilla 🙂

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