It’s all about love (Todo por amor)

Me declaro una fan convencida del movimiento Dogma. Todavía recuerdo cuando, hace unos añitos ya, un compañero de la facultad que tenía un programa sobre cine en Onda Verde (pequeña radio madrileña), me llevó allí para hablar de ello. “¿Pero te has vuelto loco? Que sólo he visto unas cuantas pelis y me gustan!”.  Por eso!, me dijo. Y allí nos pasamos charlando sobre lo divino y humano, sobre un desconocido documento que, por aquel entonces, transgredía la forma convencional de realizar el relato cinematográfico.

A grandes rasgos, recupero estas “normas” Dogma 95 (pues fueron creadas ese año, 1995):

1. Los rodajes tienen que llevarse a cabo en lugares naturales. No se puede decorar ni crear un “set”. Si un artículo u objeto es necesario para el desarrollo de la historia, se debe buscar una localizacion donde estén los objetos necesarios.

2. El sonido no puede ser mezclado separadamente de las imágenes o viceversa (la música no debe ser usada, a menos que esta sea grabada en el mismo lugar donde la escena está siendo rodada).

3. Se rodará cámara en mano. Cualquier movimiento o inmovilidad debido a la mano está permitido. (La película no debe tener lugar donde esté la cámara, el rodaje debe tener lugar donde la película tiene lugar).

4. La película tiene que ser en colores. Luz especial o artificial no está permitida (si la luz no alcanza para rodar una determinada escena, ésta debe ser eliminada o, en rigor, se le puede enchufar un foco simple a la cámara).

5. Se prohíben los efectos ópticos y los filtros.

6. La película no puede tener una acción o desarrollo superficial (no pueden haber armas ni pueden ocurrir crímenes en la historia).

7. Se prohíbe la alineación temporal o espacial. (Esto es para corroborar que la película tiene lugar aquí y ahora).

8. No se aceptan películas de género.

9. El formato de la película debe ser de 35 mm.

10. El director no debe aparecer en los títulos de crédito.

Con esta gran entradilla, y centrándonos en la película de hoy, de uno de los fundadores del movimiento Dogma, el danés Thomas Vinterberg, me quedo con, sobre todo, Celebración y con la presente. Me gusta el título, Todo por amor, su guión, la trama y  la interpretación fabulosa de Elena (Claire Danes) y la interpretación de Sean Pean, como siempre único, excelente, singular donde los haya. Lo bueno si breve… Merece la pena.

SINOPSIS

John y su mujer Elena, una mundialmente famosa patinadora sobre hielo, están a punto de firmar los papeles del divorcio, pero cuando el mundo está a punto de sufrir un colapso cósmico, ambos se dan cuenta de que quizá merece la pena luchar por su amor.

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