Mi vida sin mí

Prefiere llamarlo anemia. Ann, antes de morir de un tumor irreversible de ovarios, decide dejar su lista preparada. “Cosas que hacer antes de morir”: 1. Decir a mis hijas que las quiero todos los días. 2. Encontrar una mujer para Donn (su marido) que le gusten las niñas. 3. Grabar mensajes de cumpleaños para las niñas hasta que cumplan 18 años. 4. Ir juntos a Whalebay Beach y organizar un gran picnic. 5. Fumar y beber tanto como quiera. 6. Decir lo que pienso. 7. Hacer el amor con otros hombres para ver cómo es. 8. Lograr que alguien se enamore de mí. 9. Ir a ver a papá a la cárcel. 10. Ponerme unas uñas postizas y hacer algo con mi pelo.

Esta vez, Coixet, consigue hacernos llorar con una película emocionantemente bella, a pesar del tema que trata. Pertenece a ese grupo de historias que nunca se olvidan y que deben recordarse en los peores momentos de nuestra vida. Es un filme generoso, que roza unos límites difíciles, imposibles, que son aquellos que tienen que ver con la muerte, y en este caso la muerte de uno mismo. “Te quedan dos meses de vida, tres a lo sumo…”, le anuncia el médico a Ann. ¿Mejor transmitirlo? ¿Mejor compartir ese dolor con los seres más queridos o ser cómplice con las únicas compañeras que le quedan a la protagonista por amor al resto de su familia y amigos más cercanos, las mentiras? “Nunca has estado tan sola en la vida. Las mentiras son tu única compañía”.

La directora seduce al espectador con palabras e imágenes que confraternizan a lo largo de la historia, y que llega a ser una auténtica lección de vida. El público no puede permanecer inmune ante el dolor de una despedida silenciosa que sólo conoce el médico y Ann, nadie más. Le quedan días de existencia, y por esta razón, porque se despide poéticamente de la vida (a través de cintas de casete que dedica a los más cercanos, a su nuevo amor, a su madre, a su delicioso marido, a sus hijas…), el espectador se transforma en su cómplice, empáticamente dolorido, desde el principio hasta el fin. Título imprescindible.

Sinopsis: Ann (Sarah Polley), es una joven que vive con su marido (Scott Speedman), y sus dos hijas en una caravana, mientras trabaja limpiando la universidad. Después de sufrir un desmayo, le será detectado un tumor irreversible. Ann aprovechará los dos meses que le diagnostican de vida para intentar hacer cosas que nunca probó y dejar la vida resuelta a los suyos. Se encontrará con personajes variopintos como un chico que la pretende (Mark Ruffalo), su nueva vecina (Leonor Watling) y una peluquera (María de Medeiros).

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